Nuestra denominación

Logo con montanaNuestro escudo, el estandarte azul con la frase “Por el Pacto y la Corona de Cristo”, es un símbolo que nos habla de la identidad de nuestra denominación. El Estandarte Azul surgió como una bandera de guerra de un grupo de hombres conocidos como Pactantes en Escocia en 1639.

El siglo diecisiete fue un siglo agitado en lo religioso y lo político en Europa y también en Escocia. Los reyes intentaban imponer cambios en la religión, pero los escoceses se levantaron contra tales imposiciones. Ellos consideraron que el rey no tenía derecho sobre la iglesia, que él no podía decir a la iglesia cómo organizarse o cómo adorar a Dios, pues esto sólo le cabe a Cristo, que es la cabeza de la Iglesia.

En 1638 los escoceses ratificaron el pacto nacional donde se obligaban a sí mismos a defender el reinado de Cristo, por esto son conocidos como Pactantes. En principio el rey Carlos firmó el Pacto, pero luego se arrepintió y afirmó que los pactantes eran traidores. Cuando la Iglesia de Escocia realizó su primera Asamblea General después de veinte años, sin la autorización del rey, éste se molestó y envió un ejército de cincuenta mil hombres contra los escoceses. El ejército de los pactantes era de 24 mil hombres que marchaban tras el estandarte azul, su lucha era por el Pacto y la Corona de Cristo. Pero ellos no deseaban la guerra, porque el mismo Pacto les obligaba a ser leales a su rey, e hicieron varios intentos por no iniciarla. En uno de estos intentos el rey cedió a las demandas escocesas: Asamblea General para la iglesia y un parlamento libre para Escocia. El rey intentó subyugar a los pactantes otras veces, pero sin éxito.

El temperamento del rey Carlos lo hizo gobernar como un déspota y esto trajo la antipatía de los mismos ingleses, quienes se rebelaron contra él. El parlamento inglés envió una delegación a Escocia buscando la ayuda de los pactantes. Al mismo tiempo el rey miraba con aprobación la muerte de doscientos mil irlandeses protestantes en manos de ejércitos católico-romanos.

Esto trajo como consecuencia la unión de los tres reinos: Inglaterra, Escocia e Irlanda. Estas naciones firmaron un nuevo pacto, en la misma línea del pacto nacional escocés. Este pacto fue llamado Pacto y Liga Solemne. Algunos de los principios expresados en este pacto son los siguientes:

• Las naciones se originan con Dios, dependen en Su voluntad, están sujetas a Su autoridad, y son responsables ante Su trono.
• Están puestas bajo Jesucristo para ser empleadas por El para la gloria de Dios el Padre.
• El fin principal del Gobierno Civil es de suprimir la maldad y promover justicia, y así preparar camino para la venida del reino de nuestro Señor.
• Los gobernantes civiles son ministros de Dios, y como tales, deben servir al Señor Jesucristo al proteger la religión verdadera.
• Los gobernantes civiles deben interesarse en la unión de las Iglesias, en la Doctrina, en la Adoración, en la Disciplina, y en el Gobierno eclesiástico, según las Escrituras.
• El Gobierno civil debe suprimir en la Iglesia y en el Estado toda característica de la sociedad que sea abiertamente criminal o públicamente injuriosa.
• Las personas deben entrar en un Pacto solemne con sus gobernantes y con Dios, para colocarse a sí mismos y sus posesiones a la disposición para sostener el gobierno en su trabajo legítimo.
• La nación que guarda el Pacto con Dios morará en seguridad, crecerá en poder, y gozará prosperidad duradera.

El gobierno civil no debía tener autoridad sobre la iglesia, sino que debía trabajar con la iglesia, buscando promover y exaltar los derechos de Cristo como Rey de las tres naciones. El Estado desde una esfera civil y la Iglesia desde la esfera espiritual.

Buscando la unión de la iglesia en los tres reinos, el parlamento inglés convocó a una asamblea de teólogos. Como resultado de esta asamblea surgieron documentos teológicos de riquísimo valor. Entre ellos destacamos la Confesión de Fe de Westminster y los Catecismos, Mayor y Menor, que hasta hoy son los estándares doctrinales de nuestra denominación.

Estos fueron buenos tiempos para la iglesia, pero pronto el Pacto fue traicionado. Los pastores fieles al Pacto fueron expulsados de sus iglesias. Los Pactantes comenzaron a ser perseguidos y ejecutados por creer que Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores.

Muchos pastores cedieron y permitieron la intromisión del rey en la iglesia, pero aquellos que continuaron fieles al pacto formaron la Iglesia Presbiteriana Reformada de Escocia. Otros pactantes emigraron a Irlanda, donde formaron la Iglesia Presbiteriana Reformada de ese país.

Algunos de los pactantes escoceses e irlandeses cruzaron el océano y vinieron a América. En 1738 se formó la primera Iglesia Presbiteriana en América, en la ciudad de Middle Octorara, en Estados Unidos, y en 1774 se formó el primer presbiterio.

Hoy hay cerca de 100 iglesias locales pertenecientes a la Iglesia Presbiteriana Reformada de Norte América en Estados Unidos, Canadá, Japón, India y en países donde el cristianismo no es permitido.

En abril de 2017 el pastor Marcelo Sánchez fue recibido como miembro de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Norte América y desde entonces está trabajando en la plantación de una Iglesia en Batuco y, si Dios quiere, también comenzará una obra en Santiago.

Más información, como la constitución de nuestra denominación, puede ser encontrada en su sitio oficial: www.reformedpresbyterian.org.